Gestionar tiene su dificultad, dirigir exige más, pero liderar es mucho más complejo: es la única dimensión del buen gobierno en la que uno hace su parte, pero el resultado depende de los demás.
¿Sos un buen ejecutor?
Seguro sos bueno en todas las técnicas necesarias que hacen a tu sector y negocio. Eso te ha permitido alcanzar las metas que te han puesto, cumplir con las métricas y salvar los obstáculos previsibles.
Sin embargo, un día te diste cuenta de que simplemente ejecutando no alcanzaba. Ahí te preguntaste: “¿Soy bueno desarrollando capacidades nuevas en mí mismo y en mi equipo?”. Fue aún más complejo, pero al poner foco en procesos de gestión de proyectos y herramientas de planificación, y al animarte a trabajar en equipos interdisciplinares, pudiste concluir que lo ibas logrando.
Entonces, sin entender mucho, pudiste percibir que el siguiente paso se hacía pesado o muy largo, que algo pasaba a tu alrededor, que ya no alcanzaba con tu capacidad para hacer que las cosas sucedieran ni tampoco con incorporar procesos de aprendizajes cuasi estructurales. Nadie te lo explicaba, pero vos te dabas cuenta de que para avanzar un grado más, algo se te escapaba.
Y ahí te hiciste la pregunta relevante: “¿Cómo puedo seguir siendo exitoso si el éxito ya no depende de mí?”. Entonces, casi sin querer, algunos comportamientos de buenos y malos jefes que tuviste en el pasado comenzaron a tener sentido. Como en la escena de la ventana de Una mente brillante, los puntos que a lo largo de tu vida pasada habían quedado impresos en tu legado, comenzaron a unirse y, de a poco, lo comenzaste a barruntar: “¡Las personas! Son las personas. No son los miembros del equipo, tampoco los empleados ni menos aún los recursos a mi cargo”.
En ese momento, alcanzaste el punto de inflexión. Y, aunque no sabías por qué, te diste cuenta de que eso definiría hasta dónde llegarías como ejecutivo o empresario.
¿Un buen directivo o liderar con sentido?
La dificultad de este paso es enorme, se trata de la primera vez que hacerlo bien no asegura el resultado. Hacerlo bien, para quien lidera, significa ser el artífice de que cada persona que trabaje junto a vos haga todo lo mejor que pueda llegar ser y hacer. El plano de trabajo es la confianza y el descubrimiento de las “trancas” que nos frenan. Es “la vaca que nos ata”, esa vaca que sí o sí hay que matar, pero que primero hay que identificar.
Si ya has vivido una buena experiencia empresarial, si ya has cursado todo lo que entendías que necesitabas… vivir la aventura de desarrollar tu condición de líder, a partir de los fundamentos del desarrollo basado en los principios del coaching es lo que te toca en este momento.
Un jefe hoy es una persona que se convierte en un coach de cada miembro de su equipo: la única forma de que los desafíos de la incertidumbre geopolítica, los miedos ante el cambio de época y los retos implícitos de la exponencialidad tecnológica no sean obstáculos que detengan tu desarrollo. Es eso que necesitás concretar para ser quien estás llamado a ser.
Sabemos que esta ¿invitación? te ha dejado un poco desconcertado.
Si no terminás de entender de qué se trata, te invitamos a venir al IEEM el 23 de marzo, para vivir un Open House de Liderazgo.
Quizás este sea el primer paso del resto de tu carrera.
¡Te esperamos!
Profesor de Política de Empresa y coordinador docente del IEEM